QUIÉN SOY

Mi primer poema no tuvo buena aceptación en la escuela.
—¡Decile a tu madre que lo tenías que hacer vos!

Pero a los once tuve mejor suerte, cuando protagonicé una obra de Florencio Sánchez.

Mi primera canción fue de amor, a los catorce.

Por esa época escribí cuentos y obras de teatro, y dibujé historietas.
Pero más que nada me volví un compositor obsesivo.

Nunca fue una sola cosa.
Siempre todas y al mismo tiempo.
Hasta que el cine las empezó a empalmar.

Un día, un compañero me contó en clase que tenía una Handycam, y colapsé.
—¡Mañana hacemos un corto!
—No puedo —me respondió—. Me voy temprano a la embajada.
—Te acompaño y lo hacemos en el camino.
Así que madrugué, llegué, apreté REC e improvisé.
Rodamos incluso adentro de la embajada.
El corto se llamó El Cabureté, y por ahí anda.

Primera vez que tocaba una videocámara.
Primera vez que hacía un corto.

Tiempo después, gané un Video Relámpago de Cinemateca.
Y más tarde hice mi primer mediometraje con una Super VHS prestada.
Un documental con ficción.

Durante años dirigí videoclips, comerciales, videos institucionales
y algunos proyectos de alto presupuesto para organizaciones internacionales.
Y me volví un editor experto en televisión.

El audiovisual se convirtió en mi trabajo y las películas en mi sueño.

Pero en 2020 dije «basta».
Era hora de volver.

Desde entonces escribí y dirigí cuatro cortos,
y hoy estoy sumergido en mis primeros largometrajes.

Quiero hacer cine.
Uno que se sienta.
Uno mío.