UN MINUTO

SINOPSIS

¿Se puede contar una historia dramática en tan solo un minuto?
Para alguien que necesita ser escuchado, tal vez sea más que suficiente.

ESTRENO Y PREMIO

El recorrido de «Un minuto» comenzó en Canadá, en Minute Madness Toronto, un festival dedicado exclusivamente a obras de sesenta segundos. Debido a la pandemia, la exhibición se realizó de forma virtual. Entre los cien cortos seleccionados para el certamen, «Un minuto» fue distinguido como uno de los tres ganadores.

MATRIOSKA DE HISTORIAS

«Un minuto» se construye casi como una matrioska de historias: dos personajes hablan de contar una historia en un minuto y lo hacen dentro de una historia que dura exactamente un minuto. Además, dentro de esa conversación uno de ellos propone otra historia que podría contarse en un minuto, valiéndose de un aparente tercer personaje al que nunca vemos. Pero esa capa más profunda tampoco es la última: la historia propuesta contiene, en realidad, un mensaje oculto mediante el cual su narrador intenta expresar la difícil situación que él mismo está atravesando. Y es esa situación —la historia camuflada dentro de ese mensaje— la que termina revelando cuál era, desde el comienzo, la verdadera historia del cortometraje. Sumado a esto, el propio título de la obra es «Un minuto»: envase perfecto para esta estructura matrioskal.

Ahora bien, el tono dramático que atraviesa esta picardía metaficcional hace que ya no suene a un simple juego. Quizá por eso muchas de las reacciones que recibió no se detienen en la sorpresa, sino que hablan de tensión, profundidad, dureza o «cine condensado»: señales de una historia que continuó resonando más allá de sus sesenta segundos.

🧩 · FICHA TÉCNICA

Escrito y dirigido por Israel Mirenda.
Interpretado por Carlos Ramiro Pereyra y Pablo Pipolo.
Producido por Israel Mirenda.

🎬 · PALABRAS DEL DIRECTOR

A comienzos de 2020, entendí que era absolutamente necesario entrar en serio en el cine. Lo sentí casi como una última oportunidad. Seguir postergando sería como renunciar.

—Con esto vamos a romper el hielo —anuncié a los actores.

Todo ocurrió de manera vertiginosa. De un momento a otro escribí el guion, mandé algunos mensajes y, pocas horas después, la producción estaba encaminada.

El rodaje también fue muy rápido: una escena en el living y otra en la plaza a la que fuimos caminando.

—¿Ya está?
—Sí, ya está.

El staff jamás podría haber sido mejor: mi hija haciendo de microfonista y yo haciendo lo demás.

Como aún no tenía isla de edición, pedí permiso a mi jefe para hacer el montaje en mi oficina de Canal 10, y en cuestión de horas, «Un minuto» estaba hecho.

—Listo, rompimos el hielo —avisé.

Y hoy, al mirar aquel momento en perspectiva, me doy cuenta de que así fue.

DESPUÉS DEL MINUTO

Los dos actores quedaron muy conformes con el resultado, pero ni ellos ni el propio director imaginaban el recorrido que tendría aquel pequeño cortometraje.

Si bien se llegó a inscribir en unos pocos festivales, también se publicó de inmediato en YouTube y otras redes. Y las devoluciones comenzaron enseguida.

El video acumuló miles de reproducciones y luego decenas de miles. También llegaron numerosos elogios y comentarios de artistas y espectadores de distintos países. Sin embargo, lo más significativo no fueron las cifras, sino la intensidad de algunas respuestas. Algunos espectadores se detenían a analizar la construcción del corto, contaban el efecto que les había producido o continuaban imaginando qué podía ocurrir después de su final.

Pero lo más insólito ocurrió en México, cuando una persona rehízo «Un minuto» palabra por palabra y plano por plano, con la intención de presentar su versión en un concurso internacional.

El corto terminaba al cumplirse el minuto; su recorrido, no.

«UN MINUTO» EN LOS MEDIOS

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